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No quieren responsabilidades, despertar temprano es una meta imposible, evitan los dolores de cabeza, elijen un estrés diferente, y ni hablar del concepto "invertir", es fantasioso, casi mitológico, ahorrar parece el único camino, camino que tampoco siguen.

Sin importar a quién cuestione, taxistas, petroleros, abogados, ingenieros, licenciados, médicos, enfermeros, deportistas, amas de casas o estudiantes; la excusa es la de siempre.

Miren a su alrededor, hay gente que contradice su supuesta limitante, acérquense a cuestionarlos, seguramente les dirán lo difícil que es, tal vez les cuenten una anécdota que termine por alimentar su razón, o encuentren esa anhelada motivación.

Mi opinión es clara, la pereza cobra mucho más que el narcotráfico.

Poco más de 119 millones de habitantes en México quejándonos diariamente de algo, de la tasa de desempleo (4.1%), del índice de obesidad (70% de adultos mexicanos), del gobierno, de un candidato millonario en nuestro país vecino, de la inseguridad, de la educación, en fin, de infinidad de cuestiones.

Al principio quejarse estaba bien, pero las quejas ya duraron algunos años, ¿no les parece?

Yo veo más aceptación al arte, más personas autodidactas, yo veo parques llenos de deportistas y principiantes, yo veo constancia en jóvenes empresarios, veo disciplina, veo carácter, veo pláticas llenas de datos y argumentos en cafés, incluso en fiestas; veo una evolución, ¿soy el único que logra verlo?

Soy perteneciente al 2.9% (dato del 2015) de los mexicanos que invierten en la BMV (Bolsa Mexicana de Valores), me siento orgulloso, me siento feliz, de pertenecer a un porcentaje positivo, de pertenecer a ese grupo de autodidactas de los que hablaba, de abrir mi mente y abrir más mentes.

Bienvenido al cambio.

Un juego de azar, un juego de almas, un deporte extremo, con premiaciones invisibles.

El juego comienza al elegir al candidato más capaz de dañar a terceras opciones, es la parte más tranquila del juego, la más inestable y la que más te tortura.

Esperar es el único movimiento que tienes ante la espera, mientras la guerra silenciosa acaba con quiénes sea necesario.

El siguiente movimiento es fortalecer al rey, acarreados, espías, comandantes e infiltrados toman sus puestos de batalla, sin olvidar que la guerra continúa, el premio buscado, es un puesto privilegiado.

No existen amigos, no hay aliados, todos son enemigos, aunque te brinden la mano.

Hay pantallas confusas, promesas al aire, diversión vacía, egos creciendo.

Llamadas improvisadas, soldados cansados, inseguridad se respira.

Miedo, hambre, fatiga, coraje; todo hasta que llega el resultado final.

Los ganadores toman su premio, mientras los soldados se retiran a descansar, a mantener el silencio, todo esto, hasta la próxima batalla.

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